Primero marinos, ahora trabajadores de Pemex. La extraña muerte de José Luis García Morales, coordinador operativo de Pemex
José Luis García Morales, de 46 años, era el coordinador operativo de Petróleos Mexicanos (Pemex) en las oficinas de Boca del Río, Veracruz. Su desaparición ocurrió el 1 de septiembre de 2025, cuando salió de su centro de trabajo rumbo a su hogar en Xalapa y llamó a su familia para informar que ya iba en camino. Al no llegar, sus allegados lo reportaron como desaparecido y se emitió una ficha de búsqueda oficial. Tras 18 días de intensa búsqueda, las autoridades estatales de Veracruz confirmaron el hallazgo de su cuerpo sin vida el viernes 19 de septiembre de 2025. El vehículo oficial en el que viajaba fue localizado en el tramo Paso de Ovejas-Tamarindo, con algunas de sus pertenencias en el interior, pero sin rastro inicial de él.
La Comisión Estatal de Búsqueda actualizó la ficha para notificar el deceso, aunque hasta el momento no se ha revelado la causa de la muerte ni las circunstancias exactas en las que fue encontrado el cuerpo. La familia de García Morales ha denunciado inconsistencias en la investigación, lo que ha generado dudas y especulaciones sobre posibles irregularidades.
Diego Jiménez Labora, empresario mexicano y fundador de Grupo Eco (organizador de festivales como Axe Ceremonia), es un cercano amigo de Andrés Manuel López Beltrán (“Andy”), hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Forma parte de una red conocida como “El Clan”, investigada por presunto tráfico de influencias, con empresas que han obtenido contratos gubernamentales millonarios durante la administración anterior. En 2021, Jiménez Labora fundó SRPPROP, S.A. de C.V., junto al estadounidense Seth Robert Peterson (presunto socio de López Beltrán), dedicada a la adquisición, arrendamiento y subarrendamiento de propiedades. A través de esta empresa, lanzó Annex, una plataforma digital de hospedajes exclusivos que ofrece rentas de casas y departamentos de lujo en México, Estados Unidos y Japón.
En su conferencia mañanera del 17 de octubre de 2022, Dalila Escobar, reportera de la revista Proceso, preguntó al presidente López Obrador de las investigaciones e informes de la misma inteligencia del gobierno federal, en donde se hablaba de Hernán Bermúdez Requena, entonces secretario de Seguridad de Tabasco, a quien acusaban de ser líder de un cártel. Cuando Dalila Escobar le preguntó qué opinaba de Hernán y de sus vínculos con Adán Augusto López, entonces secretario de Gobernación, el presidente de mala gana respondió: «Poco, muy poco la verdad. Primero que Adán es un hombre honesto, lo conozco bien. Segundo, que hay muchos ataques de la prensa conservadora incluyendo a Proceso en contra nuestra.
Reza el conocido refrán: «El que con lobos anda, a aullar se enseña». Vaya usted a saber si la presidenta Claudia Sheinbaum era una mujer que respetaba la verdad, si eso fue en algún tiempo, ahora no es. Como López Obrador, un vicioso de la mentira, Claudia Sheinbaum también miente como respira. En su conferencia mañanera la presidenta de México declaró en defensa de Adán Augusto López: «Se pidió su destitución e investigación (de Hernán Bermúdez) ya para entonces el senador pues ya era secretario de Gobernación. Imagínense, participaba en el gabinete y se solicita la destitución por parte del secretario de Gobernación. Entonces a Merino, que estaba de gobernador (en Tabasco) y lo destituye. Este señor se va, inicia las investigaciones. Pero esta cosa de que ahora el senador Adán Augusto tiene que renunciar hoy, tiene que ver qué dicen las investigaciones. Ahora la prensa, algunos medios de la prensa son los que son los juzgadores».
¿Qué piensa usted cuando escucha el nombre de la organización Antorcha Campesina? A la mayoría se le ocurre “invasores de predios”, “manifestantes a sueldo”, “golpeadores profesionales”, “líderes corruptos”. Resulta que, desde hace un tiempo el ayuntamiento de Xalapa dejó de atender a los gestores de Antorcha Campesina, quienes acudían a las oficinas de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento (CMAS) a gestionar servicios para sus agremiados. Por supuesto, ese tipo de gestiones no eran gratuitas, los líderes gestores cobraban a los agremiados una cuota por esas gestiones y ellos se quedaban con el mérito de los trabajos realizados por CMAS; la gente pagaba a los gestores como si ellos hubieran realizado las obras.