Así operan los patrones que exigen “moche” a sus empleados. En primer lugar, le ofrecen trabajo a amigos, parientes, colaboradores, la mayoría no está calificada para el empleo que les ofrecen, por lo que el empleo viene siendo una concesión generosa por parte del empleador. Antes de iniciar una relación laboral, el jefe ocupa a una persona de confianza para que deje muy claro que, si bien en nómina su sueldo puede aparecer con determinado monto, en realidad el empleado deberá entregar un porcentaje importante para el jefe que, de manera generosa, lo contrató para un cargo para el que no es apto. El empleado, en la mayoría de los casos, acepta, pues el trabajo lo necesita, y si es en una dependencia de gobierno, debe sentirse afortunado.
Por supuesto, no se firma ningún contrato, por supuesto el cheque que se le entrega al empleado es del monto que aparece en nómina, pero el empleado se compromete a entregar parte de ese monto en efectivo, para que no quede rastro de ningún depósito. El día que el empleado se rebele y decida quedarse con el monto total de su cheque, bastará con darlo de baja con cualquier excusa, por lo que es muy raro que alguien se queje; sin embargo, nunca falta un quejoso. Eso fue lo que ocurrió en el caso de Dorheny García Cayetano, quien desde que estuvo en la secretaría del Trabajo, operó ese esquema de moches; algo que se reportó desde que hubo conocimiento del primer caso.
La gobernadora dice que ese tipo de acciones no deberían de ser: «No debe de ser eso, ni de MORENA ni de ninguno, ¿eh? Porque me he encontrado también esos comentarios con otros personajes de otros partidos. No debe de ser de nadie, de nadie. ¿Cómo va a ser eso que alguien de su sueldo le estén cobrando porcentaje? No». No deberían de ser, pero son. Ocurren con demasiada frecuencia y ella lo sabe. Pero es muy fácil pedir pruebas y hablar de denuncias, como si fuera tan fácil.
