Armando Ortiz / Así operan los patrones que exigen “moche” a sus empleados. En primer lugar, le ofrecen trabajo a amigos, parientes, colaboradores, la mayoría no está calificada para el empleo que les ofrecen, por lo que el empleo viene siendo una concesión generosa por parte del empleador. Antes de iniciar una relación laboral, el jefe ocupa a una persona de confianza para que deje muy claro que, si bien en nómina su sueldo puede aparecer con determinado monto, en realidad el empleado deberá entregar un porcentaje importante para el jefe que, de manera generosa, lo contrató para un cargo para el que no es apto. El empleado, en la mayoría de los casos, acepta, pues el trabajo lo necesita, y si es en una dependencia de gobierno, debe sentirse afortunado. Por supuesto, no se firma ningún contrato, por supuesto el cheque que se le entrega al empleado es del monto que aparece en nómina, pero el empleado se compromete a entregar parte de ese monto en efectivo, para que no quede rastro de ningún depósito. El día que el empleado se rebele y decida quedarse con el monto total de su cheque, bastará con darlo de baja con cualquier excusa, por lo que es muy raro que alguien se queje; sin embargo, nunca falta un quejoso. Eso fue lo que ocurrió en el caso de Dorheny García Cayetano, quien desde que estuvo en la secretaría del Trabajo, operó ese esquema de moches; algo que se reportó desde que hubo conocimiento del primer caso. La gobernadora dice que ese tipo de acciones no deberían de ser: “No debe de ser eso, ni de MORENA ni de ninguno, ¿eh? Porque me he encontrado también esos comentarios con otros personajes de otros partidos. No debe de ser de nadie, de nadie. ¿Cómo va a ser eso que alguien de su sueldo le estén cobrando porcentaje? No”. No deberían de ser, pero son. Ocurren con demasiada frecuencia y ella lo sabe. Pero es muy fácil pedir pruebas y hablar de denuncias, como si fuera tan fácil.
Sin la participación de autoridades del más alto nivel, no hubiera funcionado el huachicol fiscal. Por ello se requería de la misma autoridad para protegerlo. Ahí entra Harfuch
La lógica se impone. Una operación de huachicol en la cual se ve involucrada la Marina y las aduanas de México, sólo podría haber funcionado con la colusión de las autoridades del más alto nivel. Por lo mismo, la protección de los implicados requiere de la colusión de autoridades del más alto nivel. Por lo mismo, no sorprende que un testigo protegido de la Fiscalía General de la República, identificado con el nombre clave “Santo” (capitán Alejandro Torres Joaquín, exdirector de la aduana de Tampico), haya declarado, en el marco de la investigación por la red de huachicol fiscal vinculada a los hermanos Farías Laguna que, según le refirieron operadores de esa red, entre ellos el capitán Miguel Ángel Solano Ruiz, existía un “choque político” entre el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y un hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Según el testimonio, los operadores aseguraban que ambos “ya habían llegado a un acuerdo” y que por ello “no iba a pasar nada”, en referencia a la continuidad de las operaciones de ingreso de buques con combustible irregular. El testigo no nombra de forma específica a cuál de los hijos de López Obrador se refería. Estas declaraciones formaron parte de los elementos presentados en la carpeta de investigación de la FGR y han sido difundidas por reportajes periodísticos. ¿Se negaría Omar García Harfucho a proteger a uno de los hijos de AMLO? Todo indica que no.
Y toda la “perrada” sale a defender a García Harfuch. El secretario de Seguridad dice sobre negociación con los hijos de AMLO, es “totalmente absurdo”
El testigo protegido, “Santo”, declaró ante la FGR que Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, negoció con uno de los hijos de López Obrador para que no investigara el tráfico de huachicol y con ello permitir que los buques de ellos siguieran operando. Este martes 11 de agosto, durante la conferencia mañanera, Omar García Harfuch calificó la afirmación como “totalmente absurda y fuera de la realidad”. Aseguró desconocer el contenido de esa carpeta de investigación y negó categóricamente haber sostenido cualquier tipo de conversación o negociación con los hijos del expresidente López Obrador sobre el tema. Intuímos que la acusación le causó un gran escozor al secretario de Seguridad por la tremenda campaña en medios de comunicación y redes sociales para disculpar a García Harfuch. “Es totalmente absurdo, Harfuch niega negociación con los hijos de AMLO”, es el titular de varios medios. Sin embargo, nos llama la atención la palabra “absurdo”. ¿Por qué es absurdo? De hecho, nos parece lógico que los hijos de López Obrador hayan acudido a García Harfuch para que no los involucrara en las investigaciones sobre el tráfico de huachicol; de hecho, no los ha involucrado. Entonces, ¿dónde está lo absurdo?
