En pocas palabras, pero de manera muy contundente, el periodista Arturo Reyes Isidoro realiza en su columna Prosa Aprisa, una breve radiografía, muy precisa, de la Educación en Veracruz en los tiempos de la Cuarta Transformación: «En el sector educativo, Veracruz va de mal en peor. La Secretaría de Educación, responsable de la política de la educación y formación de niños, adolescentes y jóvenes, es decir, de quienes tendrán el futuro del estado en sus manos, en el sexenio inmediato pasado llegó a la titularidad un exbailarín de los conocidos como teiboleros, pero sin ningún otro mérito. En la actual administración premiaron la lealtad y la sumisión nombrando en el cargo a alguien que no se forjó en el aula, ante grupo de niños, sino que era activista con vendedores ambulantes y a la que señalan de haberse dedicado a traficar, entre otras cosas, con alacenas en los mercados de Xalapa.
»Ni siquiera cumplía con la receta de AMLO de 90 por ciento de honestidad y 10 por ciento de preparación. La nueva titular apenas se tituló el año pasado de licenciada en Derecho (ni siquiera se sabe sobre qué tema fue su tesis), aunque no se le conoce algún mérito como abogada. Nunca ha estado frente a un grupo de educandos ni tiene experiencia en el sector. Si se le sometiera a un examen de conocimiento del sector y de aptitudes para el cargo, seguramente reprobaría.
»De alguna manera llega a aprender, becada por quien la impone, pero una beca muy cara que paga el pueblo a través de sus impuestos. De pena. Veracruz no se merece eso. Tan lamentable como eso fue ver la actitud de lambisconería, sumisión y entreguismo de las dirigencias de los más fuertes sindicatos magisteriales, las secciones 32 y 56 del SNTE, que en lugar de exigir nivel de quien llegó al cargo, optaron por la lisonja seguramente para ver que les dan a cambio que les beneficie en forma personal, una actitud verdaderamente vergonzosa».
