Sale Claudia Tello de Educación. Se tardó Rocío Nahle. ¿A quién se le ocurre poner a una tianguista al frente de una dependencia tan delicada?

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Sale Claudia Tello de Educación. Se tardó Rocío Nahle. ¿A quién se le ocurre poner a una tianguista al frente de una dependencia tan delicada FOTO: WEB

Le aguantó muchas la gobernadora a su comadre. Desde un inicio le reprochamos a Rocío Nahle que no se podía poner en una dependencia tan delicada como Educación a una mujer cuyo mayor mérito era cobrar cuotas a los tianguistas. Apenas conoció el poder, la señora Claudia Tello mandó a volar a quien la había encumbrado como líder de tianguistas para juntarse con un muchacho que vendía marranos en su pueblo. Así, esta pareja de similares orígenes, pero de edades diferentes, llegaron a la Secretaría de Educación a hacer de las suyas. Como dirían los clásicos, llegaron preguntando: ¿Y aquí, en dónde se puede hacer dinero? Elías Calixto se fue de inmediato a operar a la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, una institución que no había tenido problemas con el pago a los maestros.

Calixto y las personas que colocó en la dirección y en la Fundación de la UPAV se transaron el dinero, las cuotas de los alumnos. La crisis generada por este sujeto en la UPAV todavía resṕira en las oficinas de esa dependencia. Claudia Tello, por su parte, nunca logró poner orden en las direcciones de la SEV. Cada quien hacía lo que se le daba la gana, cada quien echaba agua para su molino. La relación con los sindicatos de educación fue otro asunto con el que la Tello no pudo lidiar. Se reunía con los líderes de los sindicatos, a veces acordaba, pero no cumplía.

¿Cómo deja Claudia Tello a la SEV? De acuerdo con algunos sondeos, en Veracruz el grado promedio de escolaridad es de 8.9 años, equivalente a secundaria inconclusa. La tasa de analfabetismo es cercana al 9% de la población. Veracruz está entre los estados con mayor tasa de abandono escolar en primaria; en octavo lugar nacional. Por ello señalamos que se tardó la gobernadora Nahle, quien con esto echa abajo esos dichos demasiado optimistas: «Tengo un súper equipo, tengo un gabinete de primera». Pues ya vimos que no.

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