Entre pasteles, balas y goles, la presidenta Sheinbaum celebra su cumpleaños

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Entre pasteles, balas y goles, la presidenta Sheinbaum celebra su cumpleaños FOTO: WEB

Hoy la presidenta Claudia Sheinbaum apaga 64 velas en su pastel en Palacio Nacional, justo en el epicentro de las dos mayores pasiones nacionales que, convenientemente, sirven para lo mismo: anestesiar la realidad. Por un lado, la hipnosis colectiva del Mundial de Fútbol; por el otro, el eterno y sangriento monólogo del narcotráfico. La mañana comenzó con el guion habitual del servilismo cortesano. En la “Mañanera del Pueblo”, un coro de “periodistas”, funcionarios y comunicadores afines entonaron unas “Mañanitas” que sonaron más a trámite burocrático que a festejo.

La presidenta sonrió, agradeció y volvió de inmediato a lo suyo: gobernar un país que se debate entre el júbilo de los estadios y el silencio de las fosas. Y es que, para el gobierno, cada victoria en la cancha es un día más de oxígeno puro; cada partido, una cortina de humo verde, blanca y roja que permite postergar las preguntas incómodas sobre la economía o la extradición de algunos funcionarios morenistas.

Lo que es un hecho, es que al final del día, es más fácil debatir si era penal que explicar la estrategia de seguridad ocasionada por el crimen organizado.

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