Cuando algún padre de familia piensa que su maestra o maestro reprobó a su “tesoro” por que le tiene mala voluntad, a pesar de que el chamaco es un flojonazo, en muchas ocasiones, acusan al maestro de acoso escolar. Ha habido casos, donde el maestro es puesto ante las autoridades sin antes revisar las pruebas a su favor. Por esa razón, en diversos congresos locales han comenzado a legislar en la materia. Por ejemplo, en estados como Querétaro se organizaron foros ciudadanos en múltiples municipios durante el primer semestre del año para robustecer la reforma antes de ser dictaminada. Asimismo, en entidades como Guerrero, Morelos y Aguascalientes también lo han hecho. Sin embargo, en tierras veracruzanas no hay para cuando.
Seguramente la Sección 32 del SNTE y la SEV discutirán la llamada “Ley Tere” en foros, hasta que las pizzas se enfríen, el café se vuelva agua de calcetín y las bases magisteriales supeditadas y empinadas, se cansen de aplaudirles como focas. Lo que es un hecho indiscutible, es que no existe una fecha límite real en el calendario veracruzano para discutir una Ley que proteja a los maestros de acusaciones falsas.
Es cierto que esta reforma, promete candados jurídicos, pero olvida el pequeño detalle de que, ante la menor queja (sea real, exagerada o inventada en un arranque de ira), el protocolo de la Secretaría de Educación en Veracruz (SEV) sigue siendo el mismo de siempre: «Sepárese del cargo primero, investigue tres años después y, si sobrevive, regrese a dar clases». Ni hablar, con esas ayudas que pueden esperar los maestros.
