Le gritamos a Jenaro Villamil que se fuera del recinto donde se conmemoraba la Libertad de Expresión porque el tipo sólo quería vendernos su discurso ramplón y abyecto en favor de la 4T. Villamil no tiene ni la menor idea de lo que está sucediendo en Veracruz, uno de los estados donde ejercer el oficio de periodista es un asunto de vida o muerte. A nueve días del secuestro de la periodista Roxana Guzmán en Nanchital, asesinaron al periodista Luis Ángel López Valdez en Poza Rica, tres días después del asesinato de este periodista, robán en Xalapa la casa de Edgar Hernández, un periodista que es una piedra en el zapato de muchos funcionarios de la Cuarta Transformación.
Hasta el momento, sin que se lleve a cabo una investigación seria, no podemos afirmar si lo ocurrido fue un robo común o una agresión en contra de Edgar Hernández por su trabajo periodístico. Por supuesto, la agresión en contra de Edgar Hernández podría ser también un mensaje enviado para hacer desistir al periodista de su trabajo de investigación en favor de la comunidad.
En medio de la especulación podríamos hacer una lista de posibles agresores, quienes se sienten afectados por el trabajo escrito del Premio Nacional de Periodismo; pero el caso es tan serio que no queremos contribuir a esas especulaciones. De momento sólo nos queda visibilizar este caso ante la opinión pública, exigir a las autoridades una investigación a fondo y solidarizarnos con nuestro hermano periodista. Vaya un abrazo desde esta columna a mi amigo y hermano Edgar Hernández y a su esposa Yolanda Lagunes.
