A dos días de la inauguración del Mundial de Fútbol 2026 en la Ciudad de México, programada para el 11 de junio en el Estadio Azteca, la capital enfrenta un panorama de caos vial, protestas y obras inconclusas que contrastan con la imagen de modernización que se pretende proyectar ante el mundo. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantiene un plantón indefinido en el Centro Histórico y el Zócalo, con bloqueos frecuentes en avenidas principales como Paseo de la Reforma. Los maestros han intensificado sus acciones con huelga nacional, marchas y protestas frente a medios de comunicación, exigiendo mejoras salariales, pensiones y diálogo con el gobierno. En algunos casos, manifestantes derribaron estatuas alusivas al Mundial en Reforma, generando daños y confrontaciones.
La CNTE ha amenazado con movilizaciones masivas durante el torneo si no se atienden sus demandas, lo que genera preocupación por posibles afectaciones al Fan Fest y eventos relacionados. Por si eso fuera poco, a pesar de los anuncios oficiales sobre miles de obras completadas, persisten retrasos visibles en infraestructura clave como vialidades y proyectos de movilidad alrededor del Estadio Azteca, además de reparaciones y modernizaciones en el Metro, estaciones y avenidas principales y trabajos pendientes en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Vecinos reportan escombros, cierres viales prolongados, socavones y afectaciones diarias a la movilidad, con críticas por improvisación y obras de última hora. Autoridades presumen un legado de canchas y mejoras, pero residentes y analistas señalan que la ciudad no está plenamente preparada. Este es el rostro que México y su capital darán al mundo.
