La presidenta Claudia Sheinbaum encabezó este domingo 31 de mayo un acto en el Monumento a la Revolución en la CDMX para conmemorar dos años de su victoria electoral del 2 de junio de 2024. El evento se transmitió simultáneamente en plazas públicas de las 32 entidades. Lo que debió ser un evento de rendición de cuentas, donde se destacaron los logros de su gobierno en dos años, terminó convirtiéndose en un grito desesperado, una advertencia a sus cómplices de narcogobierno, pues «si Estados Unidos viene por uno, luego viene por más». Es decir, cuidado, porque viene por todos.
Es por ello que Claudia Sheinbaum llama a cerrar filas para rechazar lo que ella llama la injerencia del país vecino: «México no acepta injerencias, somos un país libre, independiente y soberano (…) México no es piñata de nadie. Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable, y quién no, cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera, cuando se normaliza la idea de que otro país puede intervenir en asuntos que solo le corresponden a los mexicanos, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia».
El discurso tuvo un tono defensivo notable al abordar directamente las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra funcionarios y exfuncionarios de Morena por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa, incluyendo el gobernador Rubén Rocha Moya y otros. Este enfoque, en medio de las crecientes presiones de Washington, proyecta un discurso cargado de desesperación defensiva.
En lugar de centrarse exclusivamente en los logros celebratorios, la mandataria dedicó espacio significativo a confrontar las acusaciones externas, lo que revela que el gobierno está plenamente enterado de que el Departamento de Justicia “viene por más” y busca blindar políticamente a Morena ante posibles nuevos señalamientos.
