El presidente de la Junta de Coordinación Política entiende que uno no se puede pelear con la realidad, porque al final la realidad siempre se impone. Una persona que trata de ocultar lo inocultable, sólo queda en ridículo, desprestigiado, digno del ostracismo. Eso es lo que pasó con el diputado federal Zenyazen Escobar, exsecretario de Educación que desde hace unos años se quiso dar el gusto de comprarse un yate. Para disimular un poco lo puso a nombre de un amigo, pero eso sí, se dio el lujo de andarlo presumiendo entre los amigos.
Eran muy frecuentes las fiestas que se armaban en ese yate, al que llegaban chicas de Venezuela, Colombia y Argentina; ahora sabemos que también de la hermana nación del ICATVER. El profe Esteban Bautista, a quien le preguntaron sobre el yate de Zenyazen señaló que él no sabe de esos lujos y habló de sus necesidades de cuando joven: “Yo aspiraba a comprar un caballito, no conozco de yates”. Esteban Bautista, de manera sensata señala cómo debió enfrentar Zenyazen el tema de su yate: “Yo creo que ahí el Diputado federal debió salir a dar la cara con humildad, reconocer el error y punto.
Pero si yo ya cometí un error y voy a estar en cascadas relanzando mi imagen, a la sociedad no se le engaña, la sociedad está muy despierta”. ¡Sabias palabras!
