Zenyazen, todo periodista bien informado sabía que tenía yate. Hasta nos enteramos de las bromas que le hacían al particular cuando lo invitaron por primera vez a subirse

Zenyazen
Zenyazen, todo periodista bien informado sabía que tenía yate. Hasta nos enteramos de las bromas que le hacían al particular cuando lo invitaron por primera vez a subirse FOTO: WEB

Los políticos de cualquier calaña nos han ayudado a entender que para que algo sea tuyo, no necesariamente debe estar a tu nombre. Javier Duarte, por ejemplo, utilizó una red enorme de prestanombres, quienes se prestaban para comprar bienes inmuebles a su nombre. En algunos países hay hasta empresas que se prestan para comprar bienes inmuebles con el dinero mal habido de esos funcionarios y así administrarlos. Todo periodista bien informado sabía que Zenyazen Escobar tenía un yate. Y es que el entonces secretario de Educación lo presumía. Nos comentan una de las tantas anécdotas sobre ese yate.

Uno de los particulares de Zenyazen, quien andaba con él para todos lados, fue informado que por primera vez iba a abordar el yate del jefe, quien había invitado esa tarde a unas amiguitas colombianas y venezolanas. Cuando los ayudantes del secretario de Educación se lo comunicaron al ingenuo asistente, también le preguntaron si llevaba traje de baño.

El pequeño y robusto particular de Zen se bajó los pantalones y les dijo que no llevaba traje de baño, pero que llevaba boxers, de esos que se compran en el tianguis Primero de Mayo. Todos se pusieron a reír de la inocentada. Con Zenyazen Escobar se cumple el dicho bíblico: «No se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte». Tampoco se puede ocultar la propiedad de un yate cuando te pasaste el sexenio presumiendo esa propiedad.

Todos los derechos reservados. Este material no puede ser publicado, reescrito o distribuido sin autorización.