La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que, al concluir su mandato en 2030 recibiría aproximadamente 30 mil pesos mensuales de pensión. Comparó esto con la pensión del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien según ella percibe cerca de 28 mil pesos al mes. Sheinbaum presentó esta cifra como ejemplo de austeridad y equidad, en el marco de reformas para eliminar las llamadas “pensiones doradas” de exfuncionarios de alto nivel, algunos de los cuales alcanzaban un millón de pesos mensuales o más en Pemex, Luz y Fuerza, etc. Lo que no dijo la presidenta Sheinbaum es que el gobierno federal cubre otros gastos significativos para un expresidente como AMLO.
El expresidente cuenta con un esquema de seguridad proporcionado por la Sedena en su residencia “La Chingada” en Palenque, Chiapas. Aunque se eliminó el antiguo Estado Mayor Presidencial y las pensiones millonarias, persiste protección militar; si bien el costo exacto no es público, sin embargo, históricamente la seguridad de expresidentes ha sido multimillonaria). A esto agregue personal de servicio, seguro médico, vehículos y logística.
Aunque el actual gobierno enfatiza la austeridad, no hay transparencia total sobre el costo anual actual para AMLO. La declaración de Claudia Sheinbaum busca proyectar una política de austeridad, pero omite que el Estado sigue asumiendo gastos operativos relevantes más allá de la pensión contributiva modesta. Por supuesto, tampoco se va a poner a explicar los negocios que están en lo oscurito llevan a cabo los hijos y hermanos de López Obrador. Es decir, eso de la austeridad es pura mascarada.
