Lo publicamos porque lo vimos, a las dos de la tarde y ya bien ebrio el señor, acompañado de una comitiva en el restaurante La Estancia. Mi acompañante, una mujer dedicada a la política quiso aprovechar para hablar con él, pero me dijo que no pudo, porque cuando fue a verlo se dio cuenta de que “estaba bien pedo”; a las 2 de la tarde. Colaboradores de Ramírez Zepeta, a quien él ha maltratado, nos han mandado mensajes para acusar sus excesos no sólo de alcohol. Otros nos han dicho que en ocasiones se refugiaba en los hoteles de amigos, acompañado de varios chichifos.
Pero no quisimos publicar lo que no nos constaba, sólo publicamos lo que nos consta, como el caso del joven Ferman, su acompañante que encontró en la página de escorts “Mil Eróticos”. Para desmentir algunos de los artículos publicados sobre su alcoholismo, Ramírez Zepeta se vale de uno de los medios con más “credibilidad”, pidiendo a la reportera, esa que gozaba de la amistad del Bola 8, para que repitiera lo que él le dictaba: “Hasta risa me da, ya nada más falta que me quieran matar, porque primero me desaparecen, luego salen con esto.
Son mis malquerientes, la oposición y demás. Pero no. A mí hasta risa me da”. Y ella, como siempre muy obediente, pues escribe lo que le dictan. Pero qué esperaban, ni modo que Ramírez Zepeta se dejara entrevistar en una junta de AA.
