En las elecciones parlamentarias celebradas el domingo 12 de abril de 2026 en Hungría, el primer ministro Viktor Orbán y su partido Fidesz sufrieron una derrota contundente frente al partido de oposición Tisza, liderado por Péter Magyar. Orbán reconoció la derrota esa misma noche, calificándola como “dolorosa” pero “clara”, y felicitó a su rival. Cabe señalar que, Tisza, centro-derecha, proeuropeo, obtuvo una mayoría aplastante, proyectada en 138 escaños de los 199 del Parlamento, supermayoría de dos tercios. Fidesz se quedó con alrededor de 55 escaños. Participación récord: cerca del 77-79%, la más alta desde la transición democrática postcomunista.
Péter Magyar, exmiembro de Fidesz convertido en su principal crítico, capitalizó el descontento por la corrupción, el estancamiento económico y el aislamiento internacional de Hungría. Su campaña enfatizó el retorno a valores europeos, el Estado de derecho y la lucha contra la corrupción.
Vale hacer mención que, Orbá, gobernó durante 16 años consecutivos, cuatro mandatos, transformando Hungría en lo que analistas y el Parlamento Europeo describieron como una “democracia iliberal” o “autocracia electoral”: control de medios, reformas judiciales controvertidas, centralización de poder y políticas nacionalistas. Mantuvo alianzas pragmáticas con Vladímir Putin, vetando ayudas a Ucrania en la UE, y cercanía con Donald Trump.
