El senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, salió en defensa de José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, tras las críticas que recibió por ser visto realizando compras en tiendas de lujo y recientemente en un hotel de lujo en Cozumel disfrutando de la Semana Santa, lo que en contra de los preceptos de “austeridad republicana” promovida por la 4T.
El senador Noroña, quien antes vivía de vender libros viejos, ahora dice: “Digan misa, en lo personal ningún político, política, del movimiento, tiene obligación de ser austero en lo personal. Ninguno, en las políticas públicas absolutamente, y yo vuelvo a insistir que si tus desplantes acreditan un nivel de vida superior a tu ingreso, ahí eso no hay que tolerarlo, porque eso huele a corrupción”.
Por supuesto, Noroña olvida que en el Consejo Nacional de Morena se acordó que los representantes de la Cuarta Transformación deben “predicar con el ejemplo”, actuar con austeridad y evitar lujos, aunque cuenten con recursos económicos para hacerlo. Pero el cerebro de bacinica de Fernández Noroña no entiende eso, porque cuando su cerebro de bacinica no está vacío, está lleno de mierda.
