Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle, el famoso “barco fantasma” responsable del derrame. No nos quieran ver la cara de tontos, ese barco se llama “Dos Bocas”

Derrame
Claudia Sheinbaum y Rocío Nahle, el famoso “barco fantasma” responsable del derrame. No nos quieran ver la cara de tontos, ese barco se llama “Dos Bocas” FOTO: WEB

A principios de marzo la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, negó que el reporte de manchas de hidrocarburos en las costas veracruzanas fuera a causa del derrame de un barco o plataforma, sugiriendo que el origen podría ser natural. El 12 de marzo, cambió de versión y atribuyó el incidente a un barco de una empresa petrolera privada que realizaba trabajos frente a las costas de Tabasco (cerca de Sánchez Magallanes). Insistió en que no era responsabilidad de Pemex. En su desesperación Rocío Nahe vinculó el hecho a contratos de exploración y explotación otorgados durante el sexenio de Enrique Peña Nieto (reforma energética), señalando que la empresa operaba bajo esas concesiones. Afirmó que el derrame ya estaba “contenido” y que Pemex apoyaba en la limpieza.

Días después, Nahle rectificó parcialmente, aclarando que se trataba más de una “mancha” extendida por corrientes marítimas que de una fuga continua, y que la Marina seguía investigando. Por su parte la presidenta Sheinbaum en conferencias matutinas de marzo de 2026, especialmente el 19 y 24 de marzo, exculpó reiteradamente a Pemex, afirmando que «no es derrame de Pemex» y que el origen principal fue «un barco de una empresa privada». Varias semanas después del derrame, que ya para entonces alcanzó más de 60 playas en las costas de Veracruz y Tabasco, Claudia Sheinbaum insistía en que la responsabilidad era de un «barco de una empresa privada», pero que la empresa responsable aún no estaba totalmente identificada.

Pidió la intervención de la Fiscalía General de la República (FGR) por tratarse de un posible delito penal, y formó un grupo interdisciplinario (Semar, Profepa, ASEA, Pemex, etc.) para investigar si la fuga continúa o fue un evento único. ¡Para qué tanta mentira! Todos los mexicanos informados nos hemos dado cuenta que ese “barco fantasma” no existe, que la fuente de ese derrame de hidrocarburos está en la refinería de Dos Bocas.

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