Los tiranos no son tan inteligentes como usted podría creer; los tiranos son como cualquier paisanito, sólo que colmados de codicia y ambición. A veces los tiranos son unos fantoches, como lo fue Nicolás Maduro, quién estaba ansiando que llegara «la horma de sus zapatos». Otro de esos tiranos de remedo es Miguel Díaz-Canel, sucesor de los Castro, quien hace unos días tuvo que reconocer el desastre de país que le dejaron Fidel y Raúl: «Nadie en Cuba necesita que le expliquen que la economía está en tensión: se siente en las colas, en el bolsillo, en el apagón, en el transporte que no llega y en el plato de comida que se encarece».
A pesar de esa vulnerabilidad, la cual se acrecentará en el momento en que Estados Unidos bloquee las ayudas que le llegan de países como México y Venezuela, Miguel Díaz-Canel se atreve a decir: «Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer», señaló en X Díaz-Canel, tras subrayar que la isla «se prepara» y está «dispuesta a defender a la Patria hasta la última gota de sangre».
«Nadie nos dicta qué hacer», dice Díaz-Canel, algo semejante decía Nicolás Maduro, quien desde hace unos días duerme en una prisión de Nueva York.
