Los alumnos tienen que pagar a un número de cuenta en un banco, el cual les entrega un voucher de pago que respalda su cuota. Si ese pago no se refleja en la plataforma de la UPAV, los alumnos son dados de baja. El dinero va a un número de cuenta de la Fundación para la Educación, Salud y Recuperación del Medio Ambiente EDAL A.C.
Pero Claudia Tello, en el afán de deslindar de responsabilidades a su pareja sentimental, Elías Calixto Armas, culpa a los directores: «Hay mucha corrupción en esa universidad y empieza desde que los alumnos deben pagar a los directores que recogen el dinero y lo depositan al banco, muchos no lo depositan a la asociación. En el documento de creación dice que los alumnos dan una aportación si pueden y si no la organización paga. Dice que tendrán asesores y se paga por hora».

