De acuerdo con los testimonios que se han ido recabando sobre la muerte de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan, Michoacán, los escoltas hicieron que el alcalde regresara hasta en tres ocasiones a la zona donde lo ultimaron a balazos. ¿La excusa de los escoltas? Que en ese lugar había mucha gente que quería saludarlo. Pero no sólo eso, una vez detenidos siete de los ocho escoltas de Carlos Manzo, se ha revelado que uno de esos siete escoltas, Demetrio “N”, disparó en contra Víctor Manuel “N”, el joven de 17 años, asesino de Carlos Manzo.
Disparó en contra del menor de edad cuando ya lo tenían esposado y lo que es más incriminatorio, le quitaron el arma a Víctor Manuel “N” y con esa arma lo mataron. Demetrio “N” señala que estaba forcejeando con el menor y como era muy fuerte le disparó, él pensó que en el brazo. El disparo fue a 30 centímetros del sujeto.
El menor de 17 años no murió al instante, por lo que un paramédico acudió para darle los primeros auxilios, pero uno de los escoltas le gritó “déjalo”, por lo que el paramédico pudo atender al joven cuando llegó la Guardia Nacional, para ese momento Víctor Manuel “N” ya estaba muerto. Los siete escoltas, junto con el presunto autor intelectual del crimen, Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”, están siendo acusados de homicidio calificado.
