La relación de Donald Trump con Jeffrey Epstein está documentada en fotografías y declaraciones del mismo Trump. En algún momento el mismo Trump declaró que Jeffrey Epstein «era un tipo estupendo». Trump estuvo en varias fiestas del depredador sexual, el mismo Epstein en correos electrónicos enviados a su cómplice Ghislaine Maxwell que Trump había estado encerrado con menores de edad. Ahora que se han revelado más documentos sobre Epstein, documentos que seguramente involucran a Trump, es pertinente que se le pregunte por qué él no apoyó que esos documentos se abrieran. Trump, quien viajaba en el Air Force One silenció a la reportera que lo estaba increpando: «Cállate, cállate cerdita».
No es la primera vez que Trump insulta a una periodista. En otras ocasiones ha acusado a los periodistas de difundir “fake news”. Varios periodistas importantes como Jake Tapper de la cadena CNN, calificó la conducta de Trump como «repugnante y completamente inaceptable». Bloomberg, el medio al que pertenece la reportera declaró que sus periodistas en la Casa Blanca «prestan un servicio público esencial, formulando preguntas sin temor ni favoritismos y por ello seguimos centrados en informar sobre asuntos de interés público de manera justa y precisa».
Por supuesto, la indecencia de Trump no va a desaparecer, antes bien, al ver que en Estados Unidos no tiene contrapeso, el presidente va a arreciar sus insultos. Por cierto, en Veracruz los periodistas no somos muy ajenos a los insultos. La gobernadora Rocío Nahle no pierde oportunidad para llamarnos “buitres carroñeros”.
