El despliegue involucró al Grupo de Operaciones Especiales Sinaloa (GOES) de la Policía Estatal, Ejército Mexicano y Guardia Nacional, con apoyo aéreo de helicóptero. En la zona, se localizaron cuatro cadáveres iniciales junto a dos vehículos abandonados, y un quinto cuerpo en inspecciones ampliadas; todos portaban armas largas, presumiblemente víctimas del choque entre civiles.
Las autoridades detuvieron a nueve hombres armados, asegurando un arsenal de armas de grueso calibre, cargadores, cartuchos útiles, equipo táctico y tres vehículos (dos con blindaje artesanal). Los detenidos, cuerpos y evidencias fueron puestos a disposición del Ministerio Público Federal para investigaciones, con el fin de esclarecer responsabilidades y posibles nexos delictivos.

