Colectivos de madres buscadoras, como Vanessa Gámez, cuya hija Ana Ameli García Gámez desapareció en el Ajusco, demandan al Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada, reconocer la crisis de desapariciones y enfocarse en la seguridad cotidiana antes de destinar recursos al Mundial FIFA 2026. Gámez criticó la “improvisación” en búsquedas de desaparecidos y cuestionó la capacidad para garantizar la seguridad de turistas, afirmando: «No estamos listos para recibirlos» si no se resuelven problemas locales como las desapariciones. Esta exigencia surge en un contexto de contrastes: mientras el gobierno capitalino invierte en preparativos mundialistas, con un presupuesto de hasta 4,000 millones de pesos en movilidad, seguridad y turismo, incluyendo 40,000 nuevas cámaras de videovigilancia y duplicación del sistema C5, persisten altos niveles de inseguridad.
En 2025, la CDMX reporta reducciones en homicidios dolosos (10-11.8% vs. 2024) y delitos de alto impacto, pero la percepción de inseguridad aumentó en alcaldías como Iztapalapa (de 60% a 75%) y Tlalpan (51% a 64%), según la ENSU del INEGI. Autoridades aseguran estar listas: la SSC realiza simulacros trinacionales, forma equipos contra explosivos y coordina con federales para blindar el evento, que espera 6 millones de visitantes.
Sin embargo, críticos destacan que la agenda mundialista, con obras en el Estadio Azteca y Fan Fests, desvía atención de crisis como extorsiones (aumento de 173% en algunos periodos) y desapariciones. El Mundial, del 11 de junio al 19 de julio de 2026, posiciona a CDMX como sede inaugural por tercera vez, pero las demandas subrayan la necesidad de equilibrar promoción global con soluciones locales para evitar que el evento magnifique desigualdades en seguridad
