El periodista Raymundo Riva Palacio nos informa: «El miércoles, cinco horas antes de que colapsaran los servicios en Veracruz, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió un informe de la Conagua alertándola de lo que venía. Buscó a la gobernadora, una, dos, tres veces, pero nunca se pudo comunicar con ella hasta que ya era demasiado tarde. Nahle se había tomado unos días en el norte del país, sin importarle la información sobre lo que se avecinaba en su estado. Cuando la presidenta le reclamó, le salió respondona. La altanería común de Nahle extendió su brazo con la presidenta. Al águila se le respeta, no se le rebate. Y cuando se hace para justificar su incompetencia, lo único que logra es ahondar el desprecio con el que la están tratando sus gobernados y provocar la ira de la presidenta».
Es decir, no sólo la señora no andaba pendiente de sus “paisanos” veracruzanos, sino que cuando por fin la presidenta Sheinbaum consiguió hablar con ella, la gobernadora de Veracruz se le puso sabrosa.

