Que tire la piedra el que esté libre de culpa. ¿Cuántas veces como estudiantes de secundaria o de preparatoria no hicimos lo mismo? Nos íbamos de pinta al río, nos saltábamos una clase, salíamos antes y nos íbamos a la función de la 4 de la tarde en el Cine Radio. Y para poder demostrar que no fue intencional nuestra falta, íbamos a una farmacia cualquiera, antes no había del doctor Simi, para que nos dieran una receta médica que sirviera de justificante. Sobre el caso de la alcaldesa de Colipa, quien fue encontrada en un narcorancho de Vega de Alatorre, la información en un principio fue corroborada por las autoridades.
Según versiones de medios locales, la alcaldesa de Colipa sí se encontraba en el narcorancho y aunque hizo lo posible por salir huyendo no lo consiguió. Las autoridades dijeron que no estaba retenida. La información sobre la convivencia de la alcaldesa con el sobrino de Rafael Caro Quintero corrió como reguero de pólvora por todas las redes sociales. Curiosamente el rancho en Vega de Alatorre se llama Los Quintero, ni siquiera pensaron en disimular el apellido del capo.
Pues resulta que la alcaldesa de Colipa pretende comprobar que no estuvo en el narcorancho mostrando unas recetas médicas que dan fe de que ese día que la Marina y el Ejército catearon el rancho, se encontraba en su casita tomando tecito de manzanilla. Y pues como lo dice ella, hay que creerlo, no vaya a ser que al rato nos acuse de violencia política de género.
