Lisbeth Aurelia quiso pasar por encima de la nueva Ley Orgánica del Poder Judicial, pues el nombramiento de los integrantes del Órgano de Administración Judicial corresponde a los magistrados electos que asumirán el 1 de septiembre de 2025, no al Pleno actual. Se acusa a Lisbeth Aurelia de querer imponer a personas cercanas para controlar los recursos y el personal del Poder Judicial; le interesa además ocultar las irregularidades que cometió, el posible desfalco en el que incurrió y proteger otros intereses.
Se espera que el Tribunal de Disciplina Judicial pueda investigar estas acciones, estas maniobras de Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre para afectar a magistrados en funciones. Al parecer, Lisbeth Aurelia y sus secuaces son, como alguna vez definió Fidel Herrera a los que no tienen llenadera, unos “succionadores profesionales”.

