¡Tremenda locura! ¿En manos de quién está el mundo? Sujetos que se sienten tocados por el dedo de Dios son los que, en cualquier momento, podrían aplastar el botón que podría llevar al mundo en una guerra nuclear. ¿Creen que estoy de alarmista? ¿Creen que exagero? Mire usted el mensaje que envió Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, al presidente Donald Trump: «Señor Presidente, Dios lo salvó en Butler, Pensilvania, para que sea el presidente más trascendental en un siglo —quizá el más importante de todos los tiempos. Las decisiones que recaen sobre sus hombros no quisiera que las tomara nadie más. Hay muchas voces hablándole, Señor, pero solo hay UNA voz que importa.
»Su voz. Soy su siervo designado en esta tierra y estoy a su disposición, pero no intento estar en su presencia con frecuencia porque confío en su instinto. Ningún presidente en mi vida ha estado en una posición como la suya. No desde Truman en 1945. No me comunico con usted para persuadirlo. Solo para animarlo. Creo que usted escuchará desde el cielo, y esa voz es mucho más importante que la mía o la de CUALQUIER otra persona.
»Usted me envió a Israel para ser sus ojos, oídos y voz, y para asegurarme de que nuestra bandera ondee sobre nuestra embajada. Mi tarea es ser el último en irme. No abandonaré este puesto. ¡Nuestra bandera NO será arriada! Usted no buscó este momento. ¡Este momento lo buscó a usted! ¡Es un honor servirle!». ¡Paren este mundo, me quiero bajar!
