Pero hay otras razones como la falta de transparencia y diseño viciado del proceso; la ausencia de información suficiente para un voto informado; la pérdida de independencia judicial; la simulación democrática y legitimación de una farsa; el impacto que esta elección causará en la carrera judicial. A todo esto se suma la complejidad operativa y barreras logísticas, además de la exclusión de grupos vulnerables.
Tal vez por esta razón muchas personas han tomado la decisión de no participar en la elección judicial. De hecho, conforme se acerca el día de la elección, las encuestas muestran que menos personas piensan participar en esta farsa. Se calcula que menos del 8 por ciento de electores participarán. Por supuesto, muchos de los que participarán en la elección judicial llegarán con su acordeón y como acarreados.

