México es el segundo país con más católicos en el mundo. Con una población de aproximadamente 110.9 millones de católicos; el primer lugar en el ranking global lo ocupa Brasil. Lula da Silva acudió en representación de los católicos brasileños. Se esperaba que la presidenta de México asistiera a los funerales del papa Francisco, como representante de los más de 110 millones de católicos; ah, claro, ella no es católica. Como representante de México en los funerales del papa acudió la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez.
Nos enteramos por la periodista Concepción Badillo-Debussman del lugar que le tocó a Rosa Icela en los funerales: «Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación y representante de México en el funeral del papa Francisco en Roma, en el lugar de pie, que le asignaron en la ceremonia fúnebre».
La secretaria de Gobernación de México fue colocada junto a la “perrada”, atrás del presidente golpista de Senegal y del líder de las remotas Islas Seychelles. Por cierto, Donald Trump y su esposa, junto con los reyes de España, sentaditos y en la sombrita.
