Rosalinda Galindo era una de las preferidas de Cuitláhuac García, vaya usted a saber por qué. Ni parientes eran, pero el exgobernador le tenía una gran deferencia, por eso la sacó de la “garnachería” donde se ocultaba y la puso de diputada hasta en dos ocasiones. Vale mencionar que cuando estuvo en el Congreso de Veracruz, puso a toda su parentela en la nómina del Congreso. A otros logró colocarlos en dependencias de amigos del gobernador García Jiménez. Pues esta señora, sin pena ni gloria y mucho menos sin vergüenza, también quiere ser alcaldesa de Xalapa. Ya anda en los cruceros repartiendo propaganda.
Uno de los boletines que manda a los medios la califica “como la favorita para la alcaldía de Xalapa por Morena”. Dice el jocoso comunicado: “El peso político de Galindo ha quedado evidenciado en elecciones anteriores, donde se ha posicionado como líder en las encuestas internas y ha logrado victorias con un alto porcentaje de votos; por lo que en tiempo de mujeres, su candidatura se presenta como una oportunidad para que la voz de la población sea escuchada”.
El único peso de Rosalinda Galindo debe ser el que carga con tanta parentela. ¿Se imagina usted a Rosalinda Galindo como alcaldesa de Xalapa? Para empezar al marido lo pondría de tesorero, a una de las hijas de síndica, a otra la propondría de regidora. A los sobrinos los pondría estratégicamente en las direcciones municipales. Y si le faltaran puestos, eso no importa, pues el resto de la parentela pueden pasarse el cuatrienio de aviadores. ¡Dígame usted si eso es no tener vergüenza!
