¿Por qué sigue Rubén Rocha Moya como gobernador de Sinaloa? ¿Por qué si él mismo confesó que para gobernar Sinaloa había que ponerse de acuerdo con el Cártel de Sinaloa? ¿Por qué si el mismo Mayo Zambada confesó que Rocha Moya se reunía con él? ¿Por qué sigue en el gobierno si los sinaloenses quieren que ya se vaya? Ante tanta pregunta el periodista Carlos Loret de Mola se pregunta: “¿Será cierto?”. En su columna de El Universal enumera esa pregunta sobre muchas sospechas: «¿Será cierto que le tienen miedo a Rocha? ¿Será cierto que el gobernador de Sinaloa no cae, a pesar del desgobierno y las nutridas protestas de la sociedad, porque tiene en la bolsa a todos los de Morena? ¿Será cierto que recibía en su estado a todos los candidatos y sus operadores financieros que tocaban a su puerta?
»¿Será cierto que repartió dinero en campañas presidenciales, de gobernadores, diputados, senadores, alcaldes? ¿Será que por eso nadie se atreve a meterse con él? ¿Será que por eso lo consideran un amigo, un aliado, y lo respaldan al costo que sea? ¿Será cierto que por eso el gobernador se siente tan seguro? ¿Será cierto que por eso sus desplantes de soberbia? ¿Será por eso que nadie se atreve a corregirle las declaraciones torpes y poco empáticas, ni se atreve a sugerirle que no hable tanto?
»¿Será cierto que ese dinero que repartió en campaña tenía orígenes inconfesables? ¿Será cierto que él es el garante del acuerdo entre el partido y el cártel? ¿Será cierto que en Sinaloa esos amarres —y no los programas sociales— son los que terminan inclinando la balanza de la elección? ¿Será que por todo eso no lo pueden quitar, aunque quisieran? ¿Será cierto que no lo quitan por gratitud, pero también por la preocupación de que al verse abandonado decida contar todo lo que sabe?»
