Después de esa breve entrevista le preguntan: “¿Y ahora qué va a pasar?”. Resignado el joven, muy consciente de en lo que anda metido, contestó: “Pues que ya me cargó la verg.., ni modo ya me tocaba”. Apenas terminó la frase le disparan en la cabeza; no cae porque ya está en el suelo, sólo parece que se recuesta para dormir, cansado de tanta pregunta.
Esta es la realidad del país, el México que nos heredó López Obrador. En el principio de su sexenio fueron muchos los que creyeron que con el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” muchos jóvenes dejarían la delincuencia y se capacitarían para encontrar un trabajo y así forjarse un futuro. Pero no. La estrategia “abrazos, no balazos” de López Obrador no le dio opciones a estos jóvenes, quienes siguen optando por sumarse a las filas del crimen organizado. Algunos de estos jóvenes se suman a los carteles de la droga sabiendo que va a llegar el día en que se los cargue la verg…