Finalmente, y después de enterarse que, si salía del redil morenista, había instrucciones precisas para que se destapara un grueso expediente en su contra. Eso finalmente lo doblegó ante el presidente, tuvo que tragarse las de Caín, y levantarle la mano a la que había considerado, como una verdadera “mapache electoral”.
Hoy Marcelo Ebrard, es rehén de sus propios errores, hoy ocupa el lugar número siete en la lista para el Senado, antes de él esta Adán Augusto y el rijoso Noroña. Hoy Marcelo Ebrard, tiene que aguantarse su cara de vergüenza ante miles de seguidores, que lo ven como un “huevos tibios”. Hoy Marcel Ebrard, tiene que dar la cara por el presidente, y salir a decir que, por venganza de la DEA, es que salen a relucir investigaciones insidiosas contra su domador.
