Resulta que, a través de un oficio del Ejecutivo federal, el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió autorización a los legisladores «para que se permita el ingreso del personal militar del Ejército de los Estados Unidos de América, por el territorio nacional, a efecto de que participen en la actividad de adiestramiento denominada Fortalecer las Capacidades de las Fuerzas Especiales de la Secretaría de la Defensa Nacional».
Lo sospecho del asunto, es que cada vez que el presidente se reúne con el presidente norteamericano, este, o detiene algún malandro, o accede a las peticiones del vecino norteño. Ni hablar, la manita de puerco ya es común en palacio nacional.
