Sin embargo, incongruente como es, Adrián Rubalcaba recula: «Después de que pasó el arrebato, el coraje, medité que lo importante es salvar a la militancia priista que cree en mí. Y eso es lo que estoy haciendo, que dejen de señalarme de traidor. Y esto va para los panistas y para los priistas que lo han estado haciendo de manera irresponsable y con ganas de dañarme».
Dice Rubalcava que como priista, todavía, va a buscar que se le restituyan sus derechos: «Es un juicio que va encaminado a que se me restituyan mis derechos, que acrediten los partidos el porqué no me quisieron dar el registro, que justifiquen por qué se le otorgó solamente a uno cuando la convocatoria era clara y plena (…) que muestren los análisis y los esquemas de valoración para determinar que solamente el candidato de Acción Nacional podía competir». Es decir, se queda pero para ser una piedra en el zapato del Frente Amplio.
