En lugar de ponerse del lado de los afectados, Cuitláhuac García los ataca y acusa de ser ellos los responsables del conflicto: «Cuando escucho una queja de que están pidiendo de más o sobre un mal manejo de parte de los inspectores, inmediatamente llamo al Procurador y le pido que cuide las formas, que no haya lugar a moches ni extorsión; hay que ser cuidadosos y dar la oportunidad, porque entendemos que antes no se hacía esto. Hasta donde la Ley lo permita, para que vayan encaminándose a cumplir con las normas medioambientales que competan al orden estatal».
Sí, cómo no. Es decir, llama a su oficina al que alguna vez llamó corrupto para decirle que no extorsione, es como pedirle a un perro rabioso y mordelón que deje de hacerlo. El negocio de las extorsiones no es de Sergio Rodríguez, es del propio gobernador, por eso la defensa.
