De esos mil 417, 447 han sido niños y 248 mujeres. Si bien ya vimos imágenes de la masacre cometida por Hamas, ahora nos están llegando imágenes de los palestinos sufriendo por los bombardeos. Uno de los enfermeros de hospital en Gaza relata lo que se está viviendo: “Es lo peor que he vivido nunca. Y sé que es lo peor que voy a vivir. Tienes la sensación de que todo se puede derrumbar y destruir sobre tu cabeza en un minuto. Y eso ocurre con cada bomba. Los gritos de los niños son pavorosos, viven en un infierno permanente, a veces con bombardeos cada ocho minutos”.
El periódico español El Mundo reporta: “Rodeados de escombros y destrucción, los hospitales de la Franja de Gaza están al borde del colapso en medio de un corte eléctrico general que se suma a la escasez de materiales, medicinas y personal médico, comprometiendo la atención de los más de 5.000 heridos en el enclave palestino”. En el siglo XXI, pasadas dos guerras mundiales, no hemos aprendido que en un conflicto bélico sólo ganan los que venden las armas.
