Esta vez el Canelo defendió los cuatro títulos supermedianos ante Jermell Charlo, quien logró aguantar los doce rounds. Señala la crónica de El Universal que el triunfo del Canelo fue, otra vez, un triunfo gris, «el nocaut no apareció como prometió el Canelo, aunque él manifestó alegría en el ring, dejó ver en su rostro tras el campanazo final que quedó a deber con él mismo y con la afición porque sus rivales empiezan a detectar como aguantarlo toda la pelea».
El Canelo, lo sabe él y lo ignoran sus fans, es un producto caro de la mercadotecnia barata. Pero no faltan incautos que sigan creyendo en su “grandeza”.
