Con la aprobación del dichoso “Plan B” de la reforma electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador, muchos creen que es una victoria para el presidente, y efectivamente es una victoria, pero esta es pírrica y temporal.
No hay que dejar pasar que la propuesta de este mamotreto, que en algún momento pretendía dar “vida eterna” a los partidos aliados de Morena, surgió tras el rechazo de su primera reforma electoral que proponía la creación de un nuevo órgano para sustituir al actual Instituto Nacional Electoral (INE).
Las modificaciones a la ley fueron aprobadas, en lo general y en lo particular, con 72 a favor y 50 en contra. Sin embargo, la decisión final y desde luego, después de que la Suprema Corte de Justicia resuelva las impugnaciones que presentó la oposición, se sabrá si este Plan B, existirá y se llevará a cabo para las elecciones del 2024, o terminará en el cesto de la basura.
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