A un año de ese reportaje nada ha sucedido. Bueno, sí, algunas cosas han cambiado. José Ramón López Beltrán está más gordo, y es que como dicen las abuelas, «ya come con manteca». El presidente está más cínico, pues nunca va a explicar la riqueza inexplicable de su hijo.
Por otro lado, se dice que el hijo mayor del presidente ya está en México porque la DEA le anda pisando los talones; pues ya se ha documentado la red de influencias que el tipo tejió con las petroleras de Houston. Anda en México José Ramón, México, la tierra de la impunidad. Anda paseando el hijo del presidente custodiado por militares, muy quitado de la pena.
