El problema de Sheimbaum es que le cuesta mucho enfrentarse a una realidad que le permita reconocer que su gobierno debe invertir recursos económicos para el pleno funcionamiento de este importante medio de transporte. No es necesario seguir utilizando el discurso del complot y de los supuestos hechos atípicos que sólo la dejan en ridículo.
Si en verdad quiere remontar en las encuestas para alcanzar su sueño dorado de ser la primera mujer como presidenta de la República, tiene que dejar de simular y de andar inventando excusas. En otras palabras, debe evitar andar usando excusas y choros mareadores que utiliza regularmente su mentor en sus dichosas mañaneras.
