Los informes de la Marina indican que después del primer “culiacanazo” Ovidio estuvo un tiempo en la CDMX: «En ese seguimiento se dieron cuenta que, pues estuvo aproximadamente seis meses radicando aquí, en la Ciudad de México». Ovidio Guzmán era un comensal frecuente del ‘Cheesecake Factory’, pues al parecer le encantaban los pasteles y sobre todo las malteadas que preparaban en ese establecimiento.
Señala David Fuentes: «Como bien se detalla en el reporte, le encantaban estos pasteles, y todos los jueves acudía ahí, justamente, a Plaza Delta a comer un pastel y una malteada». Como se puede inferir, a Ovidio Guzmán, hijo de el Chapo, siempre lo tuvieron bien ubicado, sólo hizo falta que el gobierno de los Estados Unidos pidiera su cabeza para que los atraparan.
