Miles de ciudadanos acudieron a las calles, a las plazas públicas para dejar en claro al presidente López Obrador que no puede hacer del INE un órgano semejante a la Comisión Nacional de Derechos Humanos; no puede hacer del INE un instrumento para perpetuar en el poder a su partido de corruptos y narcos.
Cierto, a la marcha acudieron muchos de los adversarios del presidente, algunos incluso merecen los calificativos que el presidente lanzó a la totalidad. Sin embargo, la gran mayoría son ciudadanos que se han dado cuenta del riesgo que representa dejar al INE en manos de una banda de corruptos y ladrones que se están apropiando del país.
