Y es que, esta semana que fenece, los mexicanos fuimos testigos de cómo el Ejecutivo federal dijo sentirse arrepentido de los cuatro ministros que propuso para integrar el pleno, como quien da a entender que esperaba que los nuevos ministros le pagaran el favor con sometimiento. Después vendría el ataque del precandidato al gobierno de Coahuila, quien señaló por nombre a 16 jueces cuyas sentencias no se ajustaron a los deseos del ministerio público.
Nuevamente el presidente de la SCJN se hizo como el Tío Lolo. Nunca emitió ni un tuit ni sacó un video tiktokero defendiendo la independencia del poder Judicial ni mucho menos defendiendo o solidarizándose con sus colegas. El funcionario sólo guardo sepulcral silencio, no sabemos si por conveniencia o, como dicen en el rancho, acaso será que «el miedo no anda en burro».