Su terquead por continuar con una política de apapacho con los grupos delincuenciales, no sólo levanta suspicacias, como las que señala Porfirio Muñoz Ledo, de una componenda por abajo del agua entre el Ejecutivo federal y grupos delincuenciales, sino que, no se ve para cuándo acabará esta espiral de violencia.
Desgraciadamente, la percepción que hay entre la sociedad mexicana es que se avecina una tormenta de violencia aún más grande, de modo que los últimos años de gobierno del presidente López Obrador, no pintan nada bien. Así que, hay que estar preparados para lo que se avecina. Ni hablar, no se ve para cuándo se cambien los abrazos por balazos en México.
