Por supuesto, nunca encontraron por la zona a elementos del Ejército o de la Guardia Nacional. Durante la mañana del domingo, cuando le preguntaron al presidente sobre estos retenes ilegales que pone el Cártel de Sinaloa, López Obrador minimizó el asunto y dijo: “No pasó nada, afortunadamente”. ¿Y si hubiera pasado?
De hecho, aunque el presidente minimice la presencia del Cártel de Sinaloa, algo está pasando en ese territorio, algo que huele a contubernio. No es posible que, durante la gira del presidente, quienes estén custodiando los caminos sean miembros de la delincuencia organizada. Esto sólo se entendería en el contexto de que la delincuencia organizada estuviera de acuerdo con el gobierno.
