Ante esta situación, el Ejecutivo federal, queriendo lavarse las manos como Pilato, dijo que la responsabilidad era del INE por ubicar lejos la casilla.
Hasta ahí uno pudiera concederle el beneficio de la duda, no obstante, los familiares de las víctimas rápidamente reviraron las palabras del presidente de manera contundente, al señalar que tomó el riesgo de llegar como fuera porque fue amenazada con perder los programas sociales que entrega el Gobierno Federal. Eso es verdaderamente condenable por donde quiera que se le vea.
