Así lo demostró en Tempoal, donde se puso al par de los danzantes enmascarados; entre judíos y moros el gobernador de Veracruz le daba al zapateado, tapando la boca de aquellos que dicen que no sirve para nada; no servirá para gobernar, pero que tal para el zapateado. Es por ello que los veracruzanos lamentamos que en algún momento de su vida Cuitláhuac García haya dejado el botín, la guayabera y el paliacate y se pusiera a hacer grilla en el PRD junto con su padre.
Perdimos a un gran bailarín, a un Joaquín Cortés xalapeño, a un discípulo de Amalia Hernández, o aun integrante del ballet de Milton Ghio. En cambio, ahora tenemos a un gobernador mediocre, el más inepto según los expertos. No nos extraña que, en su gobierno, a Cuitláhuac García todos se lo lleven al baile.