López-Gatell dijo: «Desde luego, expresamos que nos parece -como usted misma lo dijo- completamente legítimo que cada familia, cada persona quiera ser la primera en ser vacunada, a todo mundo, y qué bueno, le gustaría ser ya en ese momento la persona vacunada, pero no hay que perder de vista que por cada dosis que, por ejemplo, por acción judicial por estas sentencias de amparo se desviara hacia un niño o una niña cuyo riesgo es considerablemente menor, se le está quitando la oportunidad a una persona que tiene un riesgo mayor».
Pues sí, esta vez Xóchitl Gálvez tiene razón, lo que López-Gatell dijo es una soberana pendejada. Primero porque estamos hablando de niños que tienen alguna enfermedad crónica, y por ello se les concedió el amparo, y segundo, porque los niños no son seres humanos de segunda o tercera categoría. Si bien la ciencia se ha enfocado en diseñar una vacuna para la gente adulta, porque su nivel de riesgo es mayor, eso no excluye que hay niños cuyo riesgo sea todavía mayor que el de una persona adulta.
