En un video que subió a su canal de YouTube, la señora de treinta años explicó que entrar fue lo más fácil ya que sólo le pidieron el número de identificación de su retoña. Al entrar a la escuela, esta mujer saludó a todos los maestros, entró a todas las clases de su hija y todavía almorzó en el comedor junto con los amigos de su pequeña.
Su plan parecía ir a la perfección, pero una docente al final del día la descubrió provocando el enfado de maestros y directivos. Al ser interrogada, esta mujer declaró que sólo quería ver cómo era la seguridad en los salones en caso de algún tiroteo. Tras esto, la policía de San Elizario, Texas, acusó a esta señora de treinta años de allanamiento de morada y manipulación de registros gubernamentales.
